Cuando viajamos a un país pobre por unas vacaciones,
sabemos que van a ser diferentes y por eso elegimos ese destino. Pensamos que
ese viaje se saldará con algo más que con el resultado del típico viaje
turístico. Sabemos que disfrutaremos e incluso a veces nos sumergiremos en su
cultura, nos enriqueceremos de la experiencia del conocimiento de otras formas
de vida y siempre regresaremos orgullosos de lo vivido y más sabios,
seguramente.

Pero cuando viajamos a esos países pobres por otros
motivos, como para ser voluntarios, queriendo sentir y conocer esa
sociedad con la que no nos ha tocado vivir, pero nos inquieta nuestro
privilegio, y saberlos a ellos con esa mala suerte, en esos lugares con tantos dramas
y tantos problemas, cuando esa llama se enciende, ¿Qué es lo que nos esta
sucediendo?. Creo, que entonces estamos viajando por experimentar el sentimiento
de retarnos a nosotros mismos. Quiero decir, por el motivo que sea
sentimos que tenemos que acercarnos a estos lugares y a sus gentes, que en
nuestra vida hace falta añadir esa paz de intentar ayudar. Y a eso le llamamos
ser solidario. Yo me pregunto, ¿estamos entonces siendo solidarios con nosotros
mismos o con ellos, los más necesitados? Para mí hay una diferencia entre ser
voluntario y ser solidario. Creo que eres solidario contigo mismo y voluntario
con ellos. La voluntad hace que te muevas que marches, pero la solidaridad
esta en tu interior, en tu inquietud y pienso que sólo algunas personas están
dotadas de esa gracia. En nuestro país se hace voluntariado y por supuesto
mucho, no le quito merito y hace mucha falta, pero lo hacemos sumidos en
nuestra comodidad. Quiero destacar lo importante e inolvidable que es la
experiencia de viajar como voluntario a otro país, como puede ser Nepal,
donde esta situado el orfanato y la escuela de Madila Foundation http://www.mandilafoundation.com/#!
Experimentar esos sabores picantes, ese caótico
tráfico, esos incómodos colchones, ese tendido eléctrico que siempre esta
mal, ese agua imbebible, esos poco recursos, esas diarreas, esa
fiebre a veces... la verdad nada fácil, pero con esa satisfacción de
ayudar de sentir la bondad máxima, de saber que tú llegas a dar lo mejor de ti
que es: la paciencia, la voluntad, el no exigir, el pensar siempre en los demás
e ir viendo que tu ego va desapareciendo, lo importante ya no
eres tú, tus momentos ya son los momentos de todos, de ese niño, de esa niña,
de ese anciano, de ese proyecto por el que has viajado es más importante
que todo lo demás.
Generalmente cuando los voluntarios
regresan, los comentarios son parecidos: satisfacción de haber superado
este reto, ahora me siento más rico que antes como persona, tengo otra actitud
ante los problemas, mis miras se han vuelto menos exigentes con los demás y más
con las mías, ahora se resolver , se actuar, he aprendido, etc. Si os
fijáis, todos valoran lo que se han enriquecido y han mejorado sus vidas, y ¡ohm
no hay dinero de por medio.....!!!, sin embargo han encontrado la verdadera riqueza,
se han encontrado a si mismos y han aprendido a ser mejores personas. Bendito
voluntariado!!!. Si todos fuéramos más solidarios con nosotros mismos seríamos más voluntarios. Seríamos mejores en todo, mejores amigos, mejores
compañeros, mejores hijos, mejores padres, mejores, mejores, mejores...
!Qué importante es sentirse uno a si mismo mejor¡.
Además en esas ganas de ser solidario hemos dejado una
estela de amor en esas personas con las que hemos compartido esos momentos, les
hemos demostrado que nos importan. Para empezar son tan importantes que hemos
viajado miles de kilómetros para enseñarles que nos admiran, que les hemos
hecho merecedores de nuestro mejor yo y de nuestro valioso tiempo. Ellos han
ido recogido ese amor que hemos ido derrochando casi sin darnos cuenta y lo han
guardado entre sus miradas entres sus sonrisas, sus abrazos y en definitiva sus
sentimientos de gratitud y de amistad, y nos lo han regalado como si nada, es
lo único que tienen para darnos, pero que tesoro tan grande para el resto de
muestras vidas, su gratitud!!!.
Por eso digo que esa experiencia es inolvidable y
necesaria, aprender a vivir con sentimientos antes que con cosas. Aquí nos
llenamos de cosas para rellenar huecos y aparentemente todo muy bonito, pero en
poco tiempo, como que falta algo ¿no?.... y nada que no lo encontrarnos y
volvemos a probar con otras cosas, así, así una y otra vez....
Lo importante es que tu meta, que un día se convirtió
en un viaje, quizá como un reto personal, se convierta en tú guía toda tú vida
y te haga feliz.
Fdo: AdA (Admirada de Andrew)